La tenista estadounidense Amanda Anisimova (WTA 4) reafirmó su gran momento al clasificarse a las semifinales del WTA 1000 de Beijing con una victoria épica. Tras ceder el primer set, Anisimova remontó ante la experimentada italiana Jasmine Paolini (6-7 (4), 6-3 y 6-4) en un duelo que se extendió por más de dos horas. Este triunfo en China es un testimonio del continuo crecimiento de la estadounidense y la deposita en un duelo histórico contra su compatriota Coco Gauff.
Jasmine Paolini (6)
Amanda Anisimova (3)Victoria a base de carácter y reacción imponente
El partido comenzó cuesta arriba para Anisimova, quien desperdició una ventaja inicial en el primer set y, a pesar de su potencia, acumuló 29 errores no forzados que Paolini aprovechó para imponerse en el tie-break. Sin embargo, la estadounidense demostró una tremenda capacidad de reacción en el segundo parcial, abriendo con un rápido 4-0 que fue definitivo para igualar el marcador a un set por lado.
Un tercer set de locura y la hazaña de salvar Match Points
El set decisivo estuvo marcado por la tensión y por un punto de inflexión clave. En el octavo juego, Anisimova tuvo que salvar hasta seis bolas de break en un turno de servicio interminable, mostrando una fortaleza mental inquebrantable. Tras resistir ese asedio, la estadounidense golpeó en el momento justo para romper el saque de Paolini y cerrar el triunfo con un sólido 6-4, asegurando su pase a la semifinal.
Duelo histórico y finalista consagrada
Con esta victoria, Amanda Anisimova alcanza por primera vez las semifinales en Beijing y se cita con su compatriota Coco Gauff en un duelo que garantiza espectáculo. Este enfrentamiento es la primera semifinal entre dos estadounidenses en un evento de esta categoría fuera de América del Norte desde que Jennifer Capriati venció a Serena Williams en Roma en 2004.
La finalista de Wimbledon y del Abierto de Estados Unidos en 2025 continúa así su temporada consagratoria, demostrando que su lugar ininterrumpido en el Top 10 durante más de un año es fruto de su capacidad para girar los partidos difíciles.










